UN DIA CUALQUIERA EN CONVIVIR

 

UN DIA CUALQUIERA EN CONVIVIR

Me suelo despertar alrededor de las ocho de la mañana. Después de asearme y de vestirme, bajo una hora mas tarde al comedor para desayunar. Cuando entro en él hay varias personas tomando café con leche acompañada de tostadas o galletas. Me incorporo al grupo y mientras degustamos el desayuno vamos teniendo una charla mañanera en donde nos contamos nuestras vivencias.

Hoy como me toca limpieza del apartamento en temprana hora, llamo a una gran amiga del pueblo para que me traslade al centro de salud debido a mis limitaciones para caminar. Luego vamos a la farmacia, al estanco y acabamos en la tienda de su hermano para comprarme un jersey. Al regreso a Convivir, aún tuve tiempo para pasear al sol antes de ir al comedor a las dos de la tarde.

Después de comer la siesta es obligada. Por mi ventana veo a dos compañeros y socios, como yo, atendiendo el jardín. Plantan árboles traídos de algún vivero. Aquí todos apoyamos las actividades según nuestras posibilidades físicas. Ese es el espíritu de Convivir. A las seis tengo reunión con los miembros de la Asociación Cultural y Solidaría a la que pertenezco y programamos diversas actividades.

Antes de ir a cenar recibo varias llamadas de amigos y de familia mientras termino un cojín de punto de cruz, actividad que me entretiene y que me gusta.

A las nueve bajo al comedor a cenar y tras una pequeña charla de sobremesa me retiro a ver un rato la televisión a mi apartamento. Ha sido un día muy ocupado y ahora toca descansar.

Un grupo de residentes se van a uno de los salones a jugar a las cartas y a otros juegos de mesa. Otro grupo se van a pasear por los amplios pasillos de Convivir. Ahora que hace frio lo hacen por el interior pero en el verano lo hacen por el jardín.

Así es como pasamos los días en Convivir.

 

Mª Carmen Romero

 

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